
Una película en la que por primera vez en la historia del cine podemos ver publicidad subliminal.
James Vicary, un famoso publicista de la época intercaló dos fotogramas en esta película, uno de ellos de Coca-Cola y otro de palomitas de maiz.
Poco después, el propio Vicary publicó los resultados del incremento que se había producido en la venta de estos productos, claro que también pudo ser cosa del calor y de los anuncios que había a la entrada del cine.
Poco después, el propio Vicary publicó los resultados del incremento que se había producido en la venta de estos productos, claro que también pudo ser cosa del calor y de los anuncios que había a la entrada del cine.
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